Jugar para hacer historia

Wednesday, 26 Feb, 2020

Santiago Arata tiene 23 años y amplia experiencia en su profesión: el rugby. El 2019 marcó su camino: pasó una temporada en los Houston Sabercats de Estados Unidos, fue figura destacada en la Copa del Mundo con Los Teros y cerró su pase a Peñarol Rugby, el primer equipo de rugby profesional de Uruguay. Junto a ellos, el próximo 4 de marzo en el Estadio Charrúa debutará en la edición inaugural de la Superliga Americana. Por si fuera poco, y aunque aún no puede confirmarlo, sobrevuela la posibilidad de que se integre al plantel de jugadores de Castres Olympique, uno de los equipos más importantes de Francia. Exalumno de nuestra institución y ganador del Campeonato de Clubes con Old Christians por tercera vez el año pasado, Santiago nos cuenta cómo vivió un 2019 lleno de nuevas experiencias y logros. También comparte con nosotros algunos recuerdos de su adolescencia en el colegio.

2019 fue para vos un año “increíble y soñado”, como dijiste en una entrevista para Ovación. ¿Por qué?

Para mí ese año arrancó hace 4 años, en el momento en que Uruguay clasificó a la Copa del Mundo de Rugby. El proceso hacia el Mundial fue increíble. Yo acababa de empezar en el equipo, nunca había vivido algo así. Fue un proceso largo, de mucho trabajo y dedicación. Además, no es fácil para Uruguay llegar al Mundial. Pero hace cuatro o cinco años nos tocó jugar contra Canadá, ganamos los dos partidos y nos clasificamos a la Copa de Japón de primera. La World Rugby nos dio todo su apoyo, proporcionó materiales, nos hizo un seguimiento. Era todo absolutamente profesional.

También pasaste una temporada en Houston, jugando en la Major League de Estados Unidos. ¿Cómo fue esa experiencia?

Fue una experiencia única que acompañó mi desempeño a nivel deportivo. La posibilidad de jugar afuera justo antes del Mundial me ayudó muchísimo. No es tan fácil para los uruguayos irse a jugar al exterior, ser profesionales en el deporte. Pero creo que rompimos esa barrera, sobre todo después del desempeño que tuvimos en Japón.

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¿Cómo viviste tu primer Mundial?

Fue increíble. La World Rugby se involucró mucho, quería que Uruguay dejara su huella en el torneo. Y por más que hace un par de años el equipo ya había logrado varias hazañas, la del Mundial no fue casualidad. Trabajamos mucho y estábamos convencidos de que íbamos a lograr una buena actuación. Teníamos una frase de cabecera: “Vamos a shockear al mundo”. Así nos preparamos para el primer partido con Fiji, una de las 10 potencias mundiales, y lo conseguimos. Creamos una especie de convicción mental. Porque si bien es un deporte muy completo y físicamente tenés que estar al 100 por ciento, lo más importante es la cabeza. Ese primer partido fue soñado, Uruguay jugó de igual a igual contra una potencia. Y aunque perdimos los siguientes partidos, hicimos historia. Más allá de la victoria con Fiji, que fue una hazaña increíble, eso fue lo que nos dejó el Mundial a nosotros. Sabemos que vamos por buen camino, se abrieron muchas puertas.

¿Qué puertas se abrieron para vos?

Me llegaron varias ofertas importantes. La mejor en este momento es sin dudas quedarme en Uruguay y jugar por Peñarol en la nueva Superliga Americana de Rugby mientras retomo la carrera de Administración de Empresas.

Decidiste volver de Houston para avanzar en tus estudios y entrenar con Peñarol –primer equipo profesional de rugby en Uruguay– con quien competirás en la primera edición de la Superliga Americana de Rugby. ¿Cómo es participar de la génesis de un nuevo cuadro?

Está muy bueno. Es un proyecto nuevo, con mucha gente trabajando en él desde hace tiempo. En rugby amateur mi club es el Old Christians, con quien salí campeón tres veces, pero Peñarol es el primer cuadro profesional de Uruguay y tiene jugadores de otros seleccionados. En mi caso es ideal porque puedo estudiar a full y trabajar de lo que me gusta. La liga me llamó la atención, entre otras cosas por la cantidad de jugadores y de entrenadores que vienen. Me pareció mejor que estar en Estados Unidos así que me tiré a esto, también para ayudar al crecimiento de mi país. El 4 de marzo Peñarol debutará ante Chile en el Estadio Charrúa.

¿Cómo se están preparando?

El mes de enero lo dedicamos a la preparación física. Fue muy duro, cada jugador fue llevado al máximo. Realizamos un Team Building para buscarle identidad al equipo ya que tenemos jugadores nuevos y de varios países: de Colombia, Namibia, Sudáfrica, Portugal. Le dimos mucha importancia al equipo y logramos construir nuestra identidad. Luego, ya de cara al torneo, arrancó la parte táctica, en donde nos centramos en el juego y en los movimientos. Fueron dos meses increíbles, conociendo otras culturas y compartiendo diferentes actividades. Eso fortalece al grupo y renueva los aires. Con Peñarol venimos muy entusiasmados y expectantes.

En algunos medios aseguran que partís este año a jugar a Castres, Francia. ¿Qué significaría para vos vivir en ese país?

Creo que estudiando en el Liceo Francés te preparás inconscientemente toda tu vida para pasar algún tiempo allá. Si llega ese día no lo voy a poder creer, se materializa la formación de toda una vida. Además, a nivel mundial Francia tiene la mejor liga de rugby. Me encantaría cerrar con un cuadro de allá. Es lo mejor que me puede pasar pero todavía hay que esperar.


¿Qué recuerdos tenés del colegio?

La verdad es que siempre fui bastante travieso, ¡cada dos por tres terminaba en la adscripción porque me mandaba alguna macanita! También recuerdo los partidos de fútbol con mis amigos, el foyer y otro montón de cosas. Como mis padres (Virginia Perrone, Carlos Arata) son profesores en el Liceo Francés siempre tuve buena relación con los docentes. Mis amigos de toda la vida son los del Francés, la verdad es que extraño pila esa época. Este colegio siempre está presente en mí.

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¿Cuándo empezaste a jugar al rugby?

En realidad yo era muy futbolero. Pero a los 13 años, cuando vi que todos mis amigos dejaban el fútbol para integrarse al nuevo equipo de rugby del colegio me entusiasmé y empecé. Me encantó en seguida, así que seguí en las juveniles del PSG. Me pareció divertido, con valores, hice muchos amigos.

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¿En qué momento decidiste dedicarte profesionalmente?

Fue en Portugal, en mi primer Mundial de Rugby Juvenil. En ese Mundial salimos terceros y me dio la base para poder proyectarme. Me dio también la confianza y la idea de poder soñar con ser rugbista profesional. No conocía a nadie en este ámbito pero esa ambición fue creciendo hasta que un día me llamaron de Houston Sabercats y me preguntaron si quería formar parte del equipo. Me sorprendió muchísimo, nunca me lo hubiera imaginado.

¿Cuánto crees que influyó tu formación en el Liceo Francés en tu vida de deportista?

Obviamente mucho, porque al tener doble carga horaria es un colegio que te exige a nivel educativo. Eso me fue preparando. La rutina no era fácil, sobre todo cuando estás en liceo y tenés que empezar a sacrificar cosas, como salir menos con tus amigos porque tenés que cuidarte para entrenar o jugar. Por esos años jugaba en Los Teritos y ya empezaba a ver cómo era la vida del jugador profesional. Estaba buenísimo pero exigía esfuerzo. Por suerte en el colegio siempre tuve el apoyo de los docentes y de mis compañeros. Siempre pude combinar las cosas; el rugby con el estudio, el rugby con el trabajo. Hasta hoy en día lo sigo haciendo de la misma manera que lo hacía en 4to o 5to de liceo.

¿Se puede vivir del rugby?

Antes era muy sacrificado, solo uno en miles podía irse a jugar afuera. Ahora es diferente, aumentaron las posibilidades, están las puertas abiertas para poder dedicarte a este deporte. Para mí lo mejor que tiene Uruguay hoy en día es que podés combinar los estudios con los entrenamientos. Esa es una de las exigencias de la URU (Unión de Rugby del Uruguay); si jugás al rugby profesional no podés abandonar los estudios, tenés que mantener un promedio de calificaciones.